Domènec, Mies van der Rohe, el Pabellón, las barracas. Manuel Guerrero

Texto para l’Espill, n.º 58
Valencia, 2018

Del 18 de abril al 6 de mayo del 2018, Domènec ha presentado la instalación El estadio, el pabellón y el palacio en el Pabellón Mies van der Rohe de Barcelona. La intervención de Domènec es fruto de la colaboración de la Fundación Mies van der Rohe y el MACBA en el contexto de la exposición «Ni aquí ni en ningún lugar» que Domènec protagoniza al MACBA hasta el 11 de septiembre del 2018.

La intervención de Domènec se enmarca, así mismo, en el programa de invitaciones a artistas de varias disciplinas que la Fundación Mies van der Rohe ha impulsado desde su constitución para repensar críticamente esta obra emblemática de la arquitectura moderna que es el Pabellón Alemán proyectado por Mies van der Rohe y Lilly Reich para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929. La relación de creadores invitados es impactante: Enric Miralles, Jeff Wall, Dennis Adams, Ay Weiwei, SANAA, Muntadas, Andrés Jaque, Anna & Eugeni Bach, entre otros. El reto es, sin duda, ambicioso: la creación de una nueva obra que dialogue con la obra de Mies y que a la vez haga una nueva aportación a la interpretación de su obra y del arte y el pensamiento contemporáneos. Y, ciertamente, la aportación crítica de Domènec es de las que se recordará por su audacia y sutileza.

Desde el 1998, que realizó la instalación seminal 24 horas de luz artificial, que recrea a escala real una habitación del sanatorio antituberculoso de Paimio, en Finlandia, de Alvar Aalto, construido a los años treinta, considerado modélico respecto al espacio y la cura del enfermo y su relación con la naturaleza, que Domènec no ha dejado de reflexionar en su obra sobre el desarrollo, el éxito y el fracaso del movimiento moderno, especialmente en la arquitectura y en las formas de vida, como paradigma de la crítica a la modernidad.

Diversas obras de Domènec insisten y persisten en esta reflexión sobre las propuestas, evolución y decepciones del movimiento moderno, desde ejemplos de lugares y momentos históricos concretos y diferentes: Existenzminimum (2002), la reproducción a escala del monumento a Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht diseñado por Mies van der Rohe el 1926, destruido el 1935 por el gobierno nazi, convertido en una cabaña singular; Conversation Piece: Narkomfin (2013), dos sillas de fórmica encaradas sobre las cuales reposa una maqueta del edificio de viviendas sociales Narkomfin, diseñado en Moscú como paradigma de la comuna soviética por los arquitectos Moissei Guinzburg y Ignaty Milinis (1928-1932), pronto eliminado por Stalin; Conversation Piece: Casa Bloc (2016), que muestra, con una maqueta y planos, como el edificio de viviendas obreras (1933-1939) proyectado por los miembros del GATCPAC, Josep Lluís Sert, Josep Torres Clavé y Joan Baptista Subirana, por encargo de la Generalitat, acabó ocupado después de la Guerra Civil por militares y guardias civiles y desfigurado y degradado con el paso de los años; o Conversation Piece: Las Minguettes (2017), alrededor de la historia de un gran polígono de vivienda social a los suburbios del sur de Lyon, construido a los años sesenta y parcialmente demolido a los noventa.

El deseo de la arquitectura moderna, mediante la pureza formal y el urbanismo racional, de lograr una sociedad más justa y una vida más llena ha estado en paralelo a la búsqueda de una política y de una filosofía emancipatoria que las dos guerras mundiales, el fracaso del comunismo y el capitalismo salvaje —excepto en ciertos países avanzados y en ciertos momentos históricos— hicieron inviables en el siglo XX, hasta llegar a las desigualdades extremas que caracterizan nuestro mundo global en el siglo XXI.

Después de haber realizado varias obras artísticas a partir de ejemplos concretos de proyectos arquitectónicos de autores emblemáticos de la arquitectura moderna como Alvar Aalto, Le Corbusier, Josep Lluís Sert o Mies van der Rohe, entre otros, no es extraño que Domènec haya aceptado el reto de pensar una intervención para el Pabellón de Barcelona de Mies coincidiendo con la exposición al MACBA. De hecho, de alguna manera, el proyecto de Domènec para el Pabellón Mies no deja de ser la culminación de la obra presentada a la muestra Ni aquí ni en ningún lugar en el sentido que en este caso la propuesta le permite intervenir directamente dentro de uno de los edificios más importantes y significativos de la arquitectura del siglo XX. Pero qué es hoy el Pabellón? La reproducción del Pabellón no deja de ser una maqueta a escala real del original en la cual el artista puede intervenir siempre que no rompa nada…

La propuesta de Domènec parte de una reflexión sobre la memoria del lugar y se inspira, entre otros elementos, en la lectura del artículo «El estadio, el pabellón y el palacio» del periodista Josep Maria Huertas Claveria, publicado al n.º 1531 de la revista Destino, el 10 de diciembre del 1966, el título del cual toma como título de su intervención. El artículo denunciaba las barracas que poblaban Montjuïc y otras zonas de la ciudad de Barcelona, y las condiciones de vida indignas en que vivían inmigrantes y otras personas recluidas en el antiguo Palacio de las Misiones o instaladas en el antiguo Estadio Olímpico.

El espacio y el tiempo histórico que separan el Pabellón original, desmontado el 1930, y su reconstrucción, el 1986, contienen un vacío, una sombra, un trauma, un silencio perturbador que resuena en la intervención de Domènec. El estadio, el pabellón y el palacio consiste en la instalación de varios trapos y sábanas blancas colgadas mediante agujas de madera de hilos que atraviesan los pasillos y espacios del Pabellón. Y, al mismo tiempo, en la retirada de la alfombra interior y en la sustitución de las dos célebres sillas diseñadas por Mies y Reich por dos simples sillas de fórmica. El espacio del Pabellón, pues, con los trapos colgados, evoca un elemento corriente de las barracas como es la ropa tendida y ve sustituidos los «tronos» reales por unas simples sillas económicas habituales a las escuelas y las casas humildes de los años cincuenta y sesenta. Así mismo, el artista ha editado una publicación en blanco y negro, de 32 páginas, en formato de periódico, que se ofrece gratuitamente como material y obra complementaria, que incluye la reproducción de documentos y de fotografías ampliadas y pixeladas (del proyecto general de la Exposición Internacional del 1929, de la cantera de Montjuïc, de varias barracas de Montjuïc, de algunos planos de barracas, del interior ocupado del Estadio, de la inauguración del Pabellón Alemán, y de varios de los pabellones que conformaban el conjunto de la Exposición del 1929), así como una reproducción del artículo de Huertas Claveria del 1966 y otros textos significativos y explicativos.

Con un gesto mínimo, Domènec propone una imagen insólita del Pabellón y hace interrogarse al espectador, al visitante, sobre el sentido de la intervención. La imagen limpia y franca del Pabellón ha quedado perturbada por el desorden de la ropa tendida. La magnificencia de las sillas reales ha quedado transformada en la simplicidad y la ligereza común de las sillas de fórmica. Qué ha pasado? El Pabellón ha sido ocupado por inmigrantes? Por los fantasmas de las viejas barracas? Más allá de la evidencia de la intervención artística, la franqueza y la pobreza de los materiales, piezas de ropa blanca y sillas de fórmica, cuestionan la función inconcreta del espacio del Pabellón. Convierten el espacio lujoso y excepcional del Pabellón en un espacio cotidiano, que podría ser una vivienda o el aula de una escuela. Y es esta ambigüedad la que hace más atractiva la intervención efímera de Domènec porque no borra la arquitectura sino que plantea la posibilidad de otros usos y significados. Un Pabellón popular? Un Pabellón republicano?

En el artículo «Manifiesto Architecture. The Ghost ofMies», Beatriz Colomina, en el bello volumen que recoge los textos del simposio Mies van der Rohe: Barcelona 1929, publicado por la Fundación Mies van der Rohe y editorial Tenov, el 2018, plantea como, en el tiempo de manifiestos artísticos de vanguardia diversos, el Pabellón de Mies fue un auténtico y paradójico manifiesto arquitectónico:

Comisionado para construir el Pabellón Alemán a la Exposición Universal de Barcelona del 1929, Mies le preguntó al ministro de Asuntos exteriores que se iba a exponer. Es una pregunta normal en un arquitecto: para que tiene que servir el edificio? Un artista no hace nunca esta pregunta. «No se expondrá nada», fue la respuesta. «El pabellón mismo es el que se expondrá». Sin cliente convencional, sin un pedido concreto, Mies se encontró en situación de llevar su obra hasta nuevos límites, y el resultado fue uno de los edificios más influyentes del siglo, un puro manifiesto.

Beatriz Colomina a su artículo comenta también la intervención efímera de SANAA, el 2008, al Pabellón de Barcelona. En un proyecto sutil y mínimo, Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa instalaron una cortina transparente de forma oval dentro del Pabellón que transformaba el espacio y el sentido del acceso, como en un laberinto, al centro del espacio. «El Pabellón se transformaba completamente sin casi hacer nada», afirma Colomina. La transparencia y las formas rectas del Pabellón eran modificadas de una manera perturbadora. ¿Las cortinas, acababan preservando el espacio de un crimen?, se pregunta Colomina.

Cómo modifica el espacio nuestras formas de vida? ¿Qué historia se esconde detrás toda arquitectura? ¿Puede la arquitectura mejorar nuestra sociedad? ¿Cómo es una vivienda digna? ¿Qué es una vida digna? Todas estas cuestiones se plantean, entre otras muchas, en las últimas obras de Domènec.

Souvenir Barcelona

2017
27 postales. 10 X 15 cm.

Edición de una colección de postales que plantean unos «souvenirs» (recuerdos) alternativos al imaginario estereotipado, optimista y amable que presenta la propaganda turística tanto privada como institucional. En una perfecta simbiosis de intereses, durante más de un siglo se ha construido una imagen de Barcelona llena de tópicos: la ciudad culta, moderna, colorista, mediterránea, acogedora…, en definitiva, un parque temático que esconde historias de marginación y miseria, luchas de clases, cruentas revueltas populares y feroces represiones.

Un proyecto producido para la exposición “Ciutat de Vacances”.
Una producción de Arts Santa Mònica.

Agradecimientos: Xose Quiroga, Pau Faus, Daniela Ortiz.

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