Arquitectura Española, 1939-1975

2014 – 2018

comisario: Àlex Mitrani.

Serie de 20 imágenes, cópia digital sobre aluminio. 45 x 60 cm c/u
Edición de 3
Una producción de MAC Mataró Art Contemporani (2014) y MACBA (2018).

Después de la guerra civil cientos de miles de prisioneros republicanos fueron condenados a trabajos forzados. Terri de Mataró (artista y activista cutural), explica en sus memorias, sobre su experiencia en los Batallones de Trabajadores Castigados: “Viví escenas de una violencia roja, borracheras épicas, crueldades hijas del capricho. Fui a tocar de la degradación humana. En África deseé morir como nunca lo había deseado.” Numerosas infraestructuras públicas y edificios estatales, del Canal de Guadalquivir al siniestro Valle de los Caídos, fueron construidos por el estado o por empresas privadas con la concesión pertinente, empleando una mano de obra cautiva y barata.

Francisco Prieto-Moreno, escribía la presentación del apartado de arquitectura en el catálogo de la III Bienal Hispanoamericana de Arte, celebrada en Barcelona en 1955: “lo que necesita ahora [ la arquitectura ] es solamente el genio creador del individuo”. Francisco Prieto Moreno, que entre otros cargos, tendría responsabilidades dentro del Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones, defendía, con una retórica idealista y farragosa, una estética tradicionalista. Pero, sobre todo, su frase sobre la genialidad del arquitecto es un ejemplo del cinismo perverso del discurso franquista, donde la propaganda ocultaba la represión feroz y un pomposo heroísmo protegía la más ignominiosa infamia.

Perfectamente delineados, trazados con claridad luminosa, Domènec nos ofrece un catálogo, tan preciso como inquietante, de algunas de las obras que se hicieron con el sacrificio de prisioneros republicanos. El color negro que ha elegido para estos planos prolonga la oscuridad existencialista y reivindicativa de la abstracción informalista, pero enlaza también con la tradición de la España negra. En la objetividad y el contraste, en la fría e incómoda catalogación, se nos revela el rastro arquitectónico de un crimen humano y político.

Àlex Mitrani.